jueves 1 de julio de 2010

18 junio 2010

verde

POR LA FAMILIA

fuente de vocaciones

Misal:  pág. 964. Formulario: “Por la familia”.

Lecturas: del día

Monición:

En este nuevo jueves sacerdotal celebramos la misa por las familias. Cada familia cristiana debe ser una pequeña iglesia doméstica en la que los padres transmitan la fe a sus hijos y en la que cada miembro de la unidad familiar viva la condición de vida a la que Dios le llama. Una familia donde se transmite auténticamente la fe es un semillero de vocaciones a una vida cristiana madura, y por tanto también al servicio de la Iglesia en la consagración o el sacerdocio.

Oración de los fieles: S.N.L. La oración de los fieles. pág. 81. Nº 55.

Oremos, hermanos, al Padre, por mediación de su Hijo Jesucristo, Señor del Cielo y de la tierra, que siendo rico se ha hecho pobre por nosotros para salvarnos a todos.

· Por la Santa Iglesia de Dios, para que sus hijos vivan siempre unidos en el amor. Roguemos al Señor.

· Por todas las naciones del mundo, para que aumenten los lazos de fraternidad universal. Roguemos al Señor.

· Por las familias que tienen problemas, para que superen las dificultades unidos en el amor. Roguemos al Señor.

· Por las relaciones entre padres e hijos, para que estén penetradas por la comprensión, la generosidad y el respeto mutuo. Roguemos al Señor.

· Por los niños que no tienen padres, para que no les falten personas que les ayuden y amen. Roguemos al Señor.

· Por las familias cristianas, para que germinen en ellas abundantes vocaciones al servicio de la Iglesia.

Señor, mueve nuestros corazones a poner amistad en donde hay odio, pan en donde hay necesidad, igualdad en donde existe demasiada diferencia, paz en donde reinan las hostilidades. Por Jesucristo Nuestro Señor.

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jueves 17 de junio de 2010

3 junio 2010

Blanco

VOTIVA DE JESUCRISTO SUMO Y ETERNO SACERDOTE

Clausura del año sacerdotal en la parroquia

con lecturas propias

Misal: pág. 976 con su prefacio

Lecturas: Lecc V, pág. 75

Hb 10, 12-23 Tenemos un gran sacerdote al frente de la casa de Dios

Sal 39. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad

Lc 22, 14-20 Esto es mi cuerpo. Esta copa es la nueva alianza sellada con mi sangre.

Monición:

Celebramos hoy la misa votiva de Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote y con este gesto cerramos en nuestra parroquia (comunidad) el Año Sacerdotal que también fue clausurado en Roma el pasado viernes. Durante este año hemos orado por nuestros sacerdotes de forma especial y hemos podido ser más conscientes de la importancia que su ministerio tiene para nuestra santificación. Demos gracias a Dios por todo ello y no cesemos de encomendarles en nuestra oración.

Oración de los fieles: S.N.L. Oración de los fieles, pág. 497. Nº 440 (adaptándolas)

Oremos a Dios todopoderoso y eterno, que con su Espíritu santifica y gobierna el cuerpo de la Iglesia.

· Por nuestro obispo Joaquín María y por todos los sacerdotes: para que el Señor conserve en ellos la gracia del Espíritu Santo, sirvan con toda fidelidad a la Iglesia y cuiden del pueblo que tienen encomendado. Roguemos al Señor.

· Por los sacerdotes de nuestra diócesis: para que, llenos de la gracia del Espíritu Santo, sean dignos cooperadores del orden episcopal. Roguemos al Señor.

· Para que brillen por el resplandor de la santidad y cumplan dignamente el ministerio que han recibido. Roguemos al Señor.

· Para que tengan siempre la adhesión y el apoyo de los fieles que se les han encomendado, y sepan guiar a estos por el camino del Evangelio. Roguemos al Señor.

· Para que el Señor de la misericordia acoja en su Reino a todos los sacerdotes que ya han partido hacia las moradas eternas. Roguemos al Señor.

Confiados, Dios todopoderoso, en la abundancia de tus dones, humildemente te pedimos que atiendas las oraciones de tus fieles y mires piadosamente a nuestros sacerdotes, a quienes llamaste al servicio de la Iglesia. Concédeles la abundancia de la gracia sacerdotal. Por Cristo Nuestro Señor.


ACTO DE CONSAGRACIÓN DE LOS SACERDOTES AL CORAZÓN INMACULADO DE MARÍA

3 junio 2010

ORACIÓN DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI

Iglesia de la Santísima Trinidad – Fátima
Miércoles 12 de mayo de 2010

El sábado 12 de junio de 2010 celebramos la Memoria del Corazón Inmaculado de María. Proponemos a todos los sacerdotes recitar esta consagración:

Madre Inmaculada,
en este lugar de gracia,
convocados por el amor de tu Hijo Jesús,
Sumo y Eterno Sacerdote, nosotros,
hijos en el Hijo y sacerdotes suyos,
nos consagramos a tu Corazón materno,
para cumplir fielmente la voluntad del Padre.

Somos conscientes de que, sin Jesús,
no podemos hacer nada (cfr. Jn 15,5)
y de que, sólo por Él, con Él y en Él,
seremos instrumentos de salvación para el mundo.

Esposa del Espíritu Santo,
alcánzanos el don inestimable
de la transformación en Cristo.
Por la misma potencia del Espíritu que,
extendiendo su sombra sobre Ti,
te hizo Madre del Salvador,
ayúdanos para que Cristo, tu Hijo,
nazca también en nosotros.
Y, de este modo, la Iglesia pueda
ser renovada por santos sacerdotes,
transfigurados por la gracia de Aquel
que hace nuevas todas las cosas.

Madre de Misericordia,
ha sido tu Hijo Jesús quien nos ha llamado
a ser como Él:
luz del mundo y sal de la tierra
(cfr. Mt 5,13-14).

Ayúdanos,
con tu poderosa intercesión,
a no desmerecer esta vocación sublime,
a no ceder a nuestros egoísmos,
ni a las lisonjas del mundo,
ni a las tentaciones del Maligno.

Presérvanos con tu pureza,
custódianos con tu humildad
y rodéanos con tu amor maternal,
que se refleja en tantas almas
consagradas a ti
y que son para nosotros
auténticas madres espirituales.

Madre de la Iglesia,
nosotros, sacerdotes,
queremos ser pastores
que no se apacientan a sí mismos,
sino que se entregan a Dios por los hermanos,
encontrando la felicidad en esto.
Queremos cada día repetir humildemente
no sólo de palabra sino con la vida,
nuestro “aquí estoy”.

Guiados por ti,
queremos ser Apóstoles
de la Divina Misericordia,
llenos de gozo por poder celebrar diariamente
el Santo Sacrificio del Altar
y ofrecer a todos los que nos lo pidan
el sacramento de la Reconciliación.

Abogada y Mediadora de la gracia,
tu que estas unida
a la única mediación universal de Cristo,
pide a Dios, para nosotros,
un corazón completamente renovado,
que ame a Dios con todas sus fuerzas
y sirva a la humanidad como tú lo hiciste.

Repite al Señor
esa eficaz palabra tuya:“no les queda vino” (Jn 2,3),
para que el Padre y el Hijo derramen sobre nosotros,
como una nueva efusión,
el Espíritu Santo.

Lleno de admiración y de gratitud
por tu presencia continua entre nosotros,
en nombre de todos los sacerdotes,
también yo quiero exclamar:
“¿quién soy yo para que me visite
la Madre de mi Señor? (Lc 1,43)

Madre nuestra desde siempre,
no te canses de “visitarnos”,
consolarnos, sostenernos.
Ven en nuestra ayuda
y líbranos de todos los peligros
que nos acechan.
Con este acto de ofrecimiento y consagración,
queremos acogerte de un modo
más profundo y radical,
para siempre y totalmente,
en nuestra existencia humana y sacerdotal.

Que tu presencia haga reverdecer el desierto
de nuestras soledades y brillar el sol
en nuestras tinieblas,
haga que torne la calma después de la tempestad,
para que todo hombre vea la salvación
del Señor,
que tiene el nombre y el rostro de Jesús,
reflejado en nuestros corazones,
unidos para siempre al tuyo.

Así sea.